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Dentro del almacén europeo más activo de Amazon: robots, inteligencia artificial y el reto de llevar la innovación hasta la última milla

Amazon ha vuelto a poner el foco en la innovación logística durante su evento Delivering the Future, celebrado en Reino Unido. En esta ocasión, el protagonista ha sido LCY3, el centro de Dartford considerado el almacén más activo de Amazon en Europa, una instalación de más de 216.000 metros cuadrados capaz de expedir millones de unidades cada semana.

El recorrido por el centro permite ver hasta qué punto la logística interna está cambiando. Robots móviles, sistemas de inteligencia artificial, escáneres 3D, cintas transportadoras y clasificadores automáticos trabajan de forma coordinada para reducir tiempos, optimizar el espacio y mejorar la precisión en cada fase del proceso.

En el interior del almacén, la tecnología permite que los productos lleguen más rápido a los puestos de preparación, que los paquetes se clasifiquen en milisegundos y que los empleados reduzcan desplazamientos innecesarios. La automatización ya no es una promesa futura, sino una realidad operativa en los grandes centros logísticos.

Robots que trabajan junto a las personas

Uno de los elementos más llamativos del centro LCY3 es el uso de robots móviles capaces de desplazar grandes torres de almacenamiento. Estos sistemas, coordinados mediante software de inteligencia artificial, se mueven de forma simultánea dentro del almacén, organizando el flujo de productos y acercándolos a los trabajadores.

Amazon defiende que esta robótica no sustituye la importancia del trabajo humano, sino que ayuda a reducir esfuerzos físicos, mejorar la seguridad y permitir que los empleados se concentren en tareas de mayor valor añadido. La próxima generación de robots, como Proteus, apunta precisamente en esa dirección: asistir en el movimiento de materiales pesados y colaborar de forma más natural con las personas.

Este modelo marca una tendencia clara en la logística moderna. La eficiencia ya no depende únicamente de mover más rápido los productos, sino de diseñar sistemas donde personas y máquinas trabajen de forma coordinada, segura y ergonómica.

El reto empieza cuando el paquete sale del almacén

Sin embargo, toda esa innovación dentro del almacén debe enfrentarse después a un entorno mucho menos controlado: la ciudad. Mientras que en un centro logístico las rutas, los espacios y los flujos están diseñados para maximizar la eficiencia, la última milla urbana presenta obstáculos mucho más variables.

Calles estrechas, aceras, bordillos, zonas peatonales, restricciones de tráfico, largas distancias a pie, edificios sin fácil acceso y elevados volúmenes de paquetes convierten el reparto urbano en uno de los grandes desafíos de la logística actual.

Por eso, la innovación no puede terminar en la cinta transportadora. Si los almacenes evolucionan con robots, sensores e inteligencia artificial, la última milla también necesita soluciones adaptadas a su realidad: vehículos ligeros, carros asistidos, sistemas peatonales eléctricos y herramientas que reduzcan el esfuerzo físico de los repartidores.

La movilidad peatonal asistida como siguiente paso

En este contexto, las soluciones de movilidad peatonal asistida tienen un papel cada vez más importante. No se trata solo de transportar paquetes, sino de hacerlo de forma más eficiente, segura y ergonómica en entornos urbanos reales.

Los carros eléctricos de reparto, los sistemas asistidos para operaciones peatonales y los vehículos diseñados específicamente para zonas de alta densidad permiten trasladar más carga con menor esfuerzo, mejorar la experiencia del operario y facilitar modelos de reparto más sostenibles.

Este tipo de soluciones conecta directamente la eficiencia del almacén con la realidad de la calle. Allí donde un robot optimiza el movimiento de mercancías dentro de una instalación, un carro asistido puede ayudar al repartidor a cubrir trayectos urbanos con menos fatiga y mayor capacidad operativa.

Tecnología al servicio de una logística más humana

La automatización logística no debería entenderse solo como una carrera por aumentar la velocidad. Su verdadero valor está en mejorar todo el sistema: desde la preparación del pedido hasta la entrega final, pasando por la seguridad, la ergonomía y la sostenibilidad.

El futuro de la logística será cada vez más tecnológico, pero también tendrá que ser más humano. Los grandes centros automatizados muestran lo que es posible cuando se aplica innovación a gran escala. El siguiente paso es llevar esa misma ambición a la última milla, donde las personas siguen siendo esenciales y donde la tecnología debe estar diseñada para acompañarlas.

En MOVILIDAD 360 trabajamos precisamente en esa conexión entre innovación logística y movilidad urbana real: soluciones eléctricas, asistidas y adaptadas al reparto en ciudad, pensadas para que la eficiencia no se quede dentro del almacén, sino que llegue hasta la puerta del cliente.

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