El crecimiento del comercio electrónico está transformando la logística de última milla y también la forma en la que miles de repartidores realizan su trabajo. Un debate reciente entre conductores de Amazon Flex pone sobre la mesa una cuestión interesante: ¿es mejor la flexibilidad de trabajar con vehículo propio o la estabilidad de formar parte de una flota profesional de reparto?
Las experiencias compartidas por los conductores muestran una realidad con luces y sombras. Mientras algunos valoran la estabilidad, no utilizar su propio vehículo y contar con rutas asignadas, otros destacan la presión por cumplir tiempos, el elevado número de paquetes, la monitorización de la conducción y la pérdida de autonomía.

Más allá del debate entre Flex y DSP, estas experiencias permiten identificar un aspecto fundamental para el futuro de la distribución urbana: mejorar las herramientas y los vehículos utilizados por los profesionales de la entrega.
La última milla necesita soluciones más eficientes
El reparto urbano concentra una parte importante de los retos de la movilidad actual. Vehículos de combustión, tráfico, dificultades de estacionamiento, emisiones, costes de combustible y exigencias cada vez mayores de productividad hacen necesario buscar nuevas soluciones.
Aquí adquiere especial relevancia la movilidad eléctrica para empresas, especialmente mediante vehículos diseñados específicamente para el transporte de mercancías y la distribución.
No se trata únicamente de sustituir un vehículo de combustión por uno eléctrico. La verdadera evolución pasa por diseñar soluciones adaptadas al trabajo diario del repartidor: facilidad de acceso, capacidad de carga, maniobrabilidad, autonomía, seguridad y reducción del esfuerzo físico.

Menos costes y más productividad
Uno de los aspectos que aparece indirectamente en las experiencias de los conductores es el coste asociado al uso de un vehículo convencional.
Combustible, mantenimiento, neumáticos, estacionamiento y desgaste representan gastos importantes para cualquier actividad profesional de reparto. Para una empresa que gestiona una flota de última milla, optimizar estos costes puede tener un impacto significativo.
Los vehículos eléctricos de reparto, los carros eléctricos de carga, las cargo bikes y otras soluciones de micromovilidad pueden convertirse en herramientas complementarias para determinadas rutas y servicios.
Además, su utilización puede facilitar el acceso a zonas urbanas con restricciones al tráfico y contribuir a reducir las emisiones asociadas a la distribución.
El vehículo también influye en las condiciones laborales
El debate sobre Amazon Flex y DSP también permite poner el foco en otro elemento que en ocasiones queda en segundo plano: el trabajador.
Un vehículo profesional debería contribuir a que el repartidor pueda realizar su trabajo de una manera más segura, cómoda y eficiente. La ergonomía, la facilidad para transportar mercancías y la reducción de esfuerzos innecesarios son factores cada vez más importantes.
Por eso, la innovación en movilidad eléctrica aplicada a la logística no debería medirse únicamente en kilómetros recorridos o emisiones reducidas. También debe analizarse desde el punto de vista de la productividad y de las condiciones de trabajo.

Del reparto convencional a una logística más inteligente
El futuro de la última milla probablemente no dependerá de una única solución. Furgonetas eléctricas, bicicletas de carga, triciclos eléctricos, carros eléctricos, vehículos de movilidad personal y soluciones específicas para servicios urbanos pueden convivir dentro de una misma estrategia.
La tendencia hacia las smart cities también favorece esta transformación. Las ciudades necesitan reducir emisiones y ruido, optimizar el espacio público y mantener al mismo tiempo unos servicios de entrega cada vez más rápidos.
La movilidad eléctrica puede formar parte de esa transformación cuando se seleccionan los vehículos adecuados para cada tipo de servicio.
La visión de Movilidad 360
Desde Movilidad 360 creemos que el debate sobre Amazon Flex y DSP refleja un cambio mucho más amplio: la logística urbana necesita evolucionar tanto desde el punto de vista empresarial como desde la perspectiva de quienes realizan diariamente el reparto.

La cuestión no es únicamente qué sistema de trabajo resulta más interesante para el conductor. También debemos preguntarnos qué vehículos, tecnologías y soluciones pueden hacer que la distribución sea más eficiente, sostenible y humana.
Para empresas de logística, operadores de última milla, servicios postales, distribución urbana y otros profesionales, analizar las nuevas alternativas de movilidad eléctrica profesional puede ayudar a encontrar soluciones capaces de reducir costes, mejorar la productividad, disminuir emisiones de CO₂ y avanzar hacia ciudades más habitables.
En este contexto, fabricantes y empresas especializadas como MOOEVO trabajan en soluciones de movilidad eléctrica orientadas a las necesidades reales de profesionales y empresas.
La transformación de la última milla ya está en marcha. El siguiente paso será conseguir que esa transformación beneficie al mismo tiempo a las empresas, a los trabajadores y a las ciudades.
Ver también: ¿Qué es un Amazon DSP y cómo funciona el sistema de reparto de última milla?